La importancia de una buena almohada

La importancia de una buena almohada

Nadie sabe la importancia de una buena almohada… ¡Hasta que la ve perdida! 

En teoría, una almohada es el complemento ideal para que el cuerpo descanse y se relaje totalmente durante nuestras 7 horas de sueño.

 Sin embargo, cuando vas a las tiendas te enfrentas con un mundo de posibilidades que hacen muy difícil la tarea de elegir la que te gusta y se acomoda a tus necesidades.

 Para acertar, lo primero que tienes que saber es que la nuca es una de las zonas más sensibles del cuerpo, ya que es la zona que acumula más tensión durante el día. Por tal motivo, no sólo la almohada debe adaptarse a ti y a las posturas que tomas durante la noche, sino también a la forma de tu colchón. De lo contrario, según los doctores, aparecen los famosos dolores cervicales.

Entonces, ¿cómo escoger la almohada ideal?

 El primer mito que hay que desterrar es la idea de que dormir sin almohada es más sano porque la cabeza necesita un apoyo para que la columna vertebral siga al descansar en su posición natural y no esté en tensión. Es fundamental, que el cuello no tenga una posición forzada, ni hacia arriba, ni hacia abajo.

 

Almohadas según tu forma de dormir:

 

– Para dormir boca arriba, lo ideal es una almohada delgada que asegure que el cuello y la espalda formen el mismo ángulo que al estar de pie; o bien una almohada de espuma, que sirve para dar soporte al cuello y a la cabeza al mismo tiempo.

– Para dormir apoyado sobre un hombro, hay que optar por una almohada gruesa para que el cuello se mantenga en el eje de la columna.

– Para posturas diferentes durante la noche, una almohada con gran flexibilidad, como las de relleno natural (plumas) son mejores porque se adaptan a todas las posiciones del cuerpo.

Los diferentes materiales

Otra cosa importante a la hora de elegir, es el materia

– Almohadas de plumas: se adaptan al gusto de cada uno, pero dan más calor.

– Almohadas de poliéster: de efecto parecido al de las plumas, aunque se pueden lavar sin problema.

– Almohadas de gel o látex: se adaptan a la forma y peso de la cabeza. Los ácaros no anidan en este material y además permite que el aire entre y salga en cada movimiento. Tienen diversa dureza, pero las intermedias son las más recomendables.

 

Y ahora ¿aún quieres seguir con tu vieja almohada?